Some people are passionate about a musical band. Others, about cars, money, or even about other people.
I would love to have a passionate interest in something. Anything. But apparently, i don't.
Maybe my fool's consolation is that my true interest, is to find an interest. But sometimes it doesn't sound like an interest at all. It sounds like a mere wish.
I mean, i have many interests, but none keeps me awake at night.
And despite the fact that this may be normal, expected or healthy... i'm pretty sure is boring. And a lot.
domingo, 5 de septiembre de 2010
jueves, 19 de agosto de 2010
Choose and lose
Algo me ocurrió viendo esa cascada. Algo que sólo me ocurrió viendo tus ojos.
Un calor general en el cuerpo, y una profundización de la propia respiración. La ligereza hecha elemento entrando y saliendo de mis pulmones.
Los músculos se debilitan, como transfiriendo toda su fuerza y energía a los sentidos, a aquellos órganos que orgullosamente contemplan algo que hace que la cosa más bella del mundo no sea más que una chuchería barata.
Pero la cascada se ofrece humilde y a la vez majestuosamente, a todo aquel que quiera verla. Mientras que tu mirada egoísta se dirige sólo a otro lado, a otro ser.
La cascada baña a todo aquel que se aproxime, y cura la sed quien beba de ella. Tus ojos sin embargo queman lo que se cruza en su camino, y hacen que quien los vea, se pierda en un limbo de añoranza y desesperación.
No sé aun si te prefiero a tí...
Un calor general en el cuerpo, y una profundización de la propia respiración. La ligereza hecha elemento entrando y saliendo de mis pulmones.
Los músculos se debilitan, como transfiriendo toda su fuerza y energía a los sentidos, a aquellos órganos que orgullosamente contemplan algo que hace que la cosa más bella del mundo no sea más que una chuchería barata.
Pero la cascada se ofrece humilde y a la vez majestuosamente, a todo aquel que quiera verla. Mientras que tu mirada egoísta se dirige sólo a otro lado, a otro ser.
La cascada baña a todo aquel que se aproxime, y cura la sed quien beba de ella. Tus ojos sin embargo queman lo que se cruza en su camino, y hacen que quien los vea, se pierda en un limbo de añoranza y desesperación.
No sé aun si te prefiero a tí...
sábado, 14 de agosto de 2010
Combustible
La gente buena debería ser reconocida.
Porque el reconocimiento es un reforzamiento positivo.
Y aunque algunos digan que no lo requieren, es mentira. Lo requieren, aunque sea de origen interno. El problema es, que no todos tienen la capacidad de autoreforzarse.
Pero mucha gente buena prefiere el anonimato. Pareciera ser que, el hecho de divulgar sus buenos actos, significara rebajarles algo de bondad.
Entonces, ¿vivirán estas personas sin reconocimiento?
Quizás para ellos sea indiferente. Hacen el bien sin esperar que se los hagan notar. ¿Pero para la sociedad? ¿No es deber de una buena persona hacerse notar para ojalá potenciar la bondad en los demás?
Algunos dirán: la bondad no se potencia. Se tiene o no se tiene. Pero yo discrepo.
Mucha gente necesita modelos. Íconos de comportamiento (bueno o malo) que les indique, si no el camino, al menos un referente conductual o moral.
Para ellos, por ellos, la gente buena debería hacerse notar. Para que vean que existe más gente buena. Para que vean que el mundo no está perdido. Para que sean valientes también y realicen actos de bondad por su parte tambien.
En muchos casos, sólo hace falta una pequeña chispa para iniciar una llamarada.
Porque el reconocimiento es un reforzamiento positivo.
Y aunque algunos digan que no lo requieren, es mentira. Lo requieren, aunque sea de origen interno. El problema es, que no todos tienen la capacidad de autoreforzarse.
Pero mucha gente buena prefiere el anonimato. Pareciera ser que, el hecho de divulgar sus buenos actos, significara rebajarles algo de bondad.
Entonces, ¿vivirán estas personas sin reconocimiento?
Quizás para ellos sea indiferente. Hacen el bien sin esperar que se los hagan notar. ¿Pero para la sociedad? ¿No es deber de una buena persona hacerse notar para ojalá potenciar la bondad en los demás?
Algunos dirán: la bondad no se potencia. Se tiene o no se tiene. Pero yo discrepo.
Mucha gente necesita modelos. Íconos de comportamiento (bueno o malo) que les indique, si no el camino, al menos un referente conductual o moral.
Para ellos, por ellos, la gente buena debería hacerse notar. Para que vean que existe más gente buena. Para que vean que el mundo no está perdido. Para que sean valientes también y realicen actos de bondad por su parte tambien.
En muchos casos, sólo hace falta una pequeña chispa para iniciar una llamarada.
domingo, 1 de agosto de 2010
Cueste lo que cueste
El soldado se alista para la guerra. En su casa, empaca sus víveres y sus armas, se coloca su armadura. Su esposa lo observa, sentada a lo lejos, con lágrimas bajando por sus mejillas.
-¿ Y si mueres ? - dice repentinamente ella.
-No moriré - contesta el soldado - Soy hábil, inteligente, y rápido. Y el ejército al que pertenezco es el mejor.
-No depende de ti. Muchos hombres como tú han muerto ya luchando.¿Qué voy a hacer si...?
-No te preocupes amor. Te prometo que volveré, cueste lo que cueste.
-¿Cueste lo que cueste?
-Sí.
-¿Correrías para salvarte?
-Sí.
-¿Matarías para salvarte?
-Sí.
-¿Incluso a un compañero? ¿A un amigo?
-Bueno yo...
-¿Abandonarías a tu escuadrilla para salvarte? ¿Traicionarías todo aquello en lo que crees para cumplir tu promesa de volver?
-No sé, en verdad...
-Entonces, no prometas lo que no eres capaz de cumplir - sentenció la mujer, secándose las lágrimas -. Sólo vete, y esperemos que los dioses te protejan.
El soldado la mira un momento, preocupado. Luego, sin decir más, se da media vuelta, y sale de la casa, cerrando la puerta tras de él.
Mientras camina hacia el sol que en ese momento se asoma sobre la colina, dice en voz baja:
-Lo que no sé amor, es cómo puedes preguntarme eso. Mataría a los mismos dioses de ser necesario para volver a tu lado.
-¿ Y si mueres ? - dice repentinamente ella.
-No moriré - contesta el soldado - Soy hábil, inteligente, y rápido. Y el ejército al que pertenezco es el mejor.
-No depende de ti. Muchos hombres como tú han muerto ya luchando.¿Qué voy a hacer si...?
-No te preocupes amor. Te prometo que volveré, cueste lo que cueste.
-¿Cueste lo que cueste?
-Sí.
-¿Correrías para salvarte?
-Sí.
-¿Matarías para salvarte?
-Sí.
-¿Incluso a un compañero? ¿A un amigo?
-Bueno yo...
-¿Abandonarías a tu escuadrilla para salvarte? ¿Traicionarías todo aquello en lo que crees para cumplir tu promesa de volver?
-No sé, en verdad...
-Entonces, no prometas lo que no eres capaz de cumplir - sentenció la mujer, secándose las lágrimas -. Sólo vete, y esperemos que los dioses te protejan.
El soldado la mira un momento, preocupado. Luego, sin decir más, se da media vuelta, y sale de la casa, cerrando la puerta tras de él.
Mientras camina hacia el sol que en ese momento se asoma sobre la colina, dice en voz baja:
-Lo que no sé amor, es cómo puedes preguntarme eso. Mataría a los mismos dioses de ser necesario para volver a tu lado.
miércoles, 7 de julio de 2010
La gota de lluvia
Hace poco llovió. Pero imagino que si estuvieras en el Sahara, ahora mismo estarías diciendo ¡¡MENTIRA!!Así que mejor partamos diciendo... supongamos que llovió.
Supongamos también que saliste al aire libre mientras llovía. Que no tenías paraguas ni gorro, y que al menos un poco de agua te roció las mejillas.
¿Qué probabilidad existe de que una de las gotas de lluvia que surcaron tu rostro durante ese último e hipotético chubasco, haya contenido aunque sea 1 molécula que ya haya tocado tu cuerpo anteriormente?
Podría haberlo hecho en forma de gota de lluvia, muchos años atrás. O quizás la bebiste de la llave, cuando tenías sed. Tal vez recorrió tu cuerpo saliendo de la ducha, y se perdió en el oscuro submundo de los desagues.
Puede haber sido usada para regar un vegetal que te comiste como ensalada. O haber quedado adherida a tu ropa despues de lavarla.
A lo mejor incluso la has tenido cerca muchas veces sin saber. Una y otra vez, vuelve en distintos momentos y formas.
Entonces, desde cierto punto, pareciera que la gota no se agota de buscarte. Intenta e intenta, una y otra vez verte denuevo. Y recorre incansablemente suelos, ríos, mar y aire, en un incesante esfuerzo por volver a tener contacto contigo. Pero está sujeta al azar, y no es capaz de elegir dónde, cómo ni cuando aparecer.
Me hace pensar. Somos muchos menos seres vivos en el mundo que moléculas de agua en un vaso.
¿Cómo va a ser tan difícil encontrar a aquellos que buscamos?
Supongamos también que saliste al aire libre mientras llovía. Que no tenías paraguas ni gorro, y que al menos un poco de agua te roció las mejillas.
¿Qué probabilidad existe de que una de las gotas de lluvia que surcaron tu rostro durante ese último e hipotético chubasco, haya contenido aunque sea 1 molécula que ya haya tocado tu cuerpo anteriormente?
Podría haberlo hecho en forma de gota de lluvia, muchos años atrás. O quizás la bebiste de la llave, cuando tenías sed. Tal vez recorrió tu cuerpo saliendo de la ducha, y se perdió en el oscuro submundo de los desagues.
Puede haber sido usada para regar un vegetal que te comiste como ensalada. O haber quedado adherida a tu ropa despues de lavarla.
A lo mejor incluso la has tenido cerca muchas veces sin saber. Una y otra vez, vuelve en distintos momentos y formas.
Entonces, desde cierto punto, pareciera que la gota no se agota de buscarte. Intenta e intenta, una y otra vez verte denuevo. Y recorre incansablemente suelos, ríos, mar y aire, en un incesante esfuerzo por volver a tener contacto contigo. Pero está sujeta al azar, y no es capaz de elegir dónde, cómo ni cuando aparecer.
Me hace pensar. Somos muchos menos seres vivos en el mundo que moléculas de agua en un vaso.
¿Cómo va a ser tan difícil encontrar a aquellos que buscamos?
lunes, 21 de junio de 2010
Oda a la prostitución terminológica
Vómito mental sobre el periodisco, la tecnolojía y el desporte.
Chile le ganó a Suiza. Muchos lo vimos en HD. Y si está en HD, es porque es Hi-Fi. Porque lo Hi-Fi, ya no es Sci-Fi. Si no me creen, conéctense a la Wi-Fi y busquen en el HTTP de la Web 2.0 de Gogle. En Lloutuve también está.
Es algo dantesco, así como el 27-F, que afectó a los cascos históricos de los centros neurálgicos de la nación. Esos que se saturan con el tránsito vehicular, con el material particulado y con la contaminación visual.
Habia espectación en la calle, en las casas, en los medios, en Faceboc, en Potolog, en Mesenyer y en Tuiter.
Pero ahí estaban. Los once guerreros de "el loco", enfrentando a los helvéticos. Hubo mucho fútbol, pero faltó un poco de fútbol tambien. Se vió la llegada y el contragolpe de los delanteros, digamos. El remate de Mark, y el pitazo final.
La hinchada estaba feliz; se abrazaban unos con otros, la fanaticada, los corresponsales, los enviados especiales, y los expertos también, por qué no. Y los que no estaban cerca, se llamaban. Sacaban sus 3G, 4G, 5G, Touch, Ipad, Ipod, Iphone, Ifake y cuantodiablo.
Algunos más nerds ya editaban las diversas Wikipedias en la internet, y se mandaban SMS con MMS y SMMMS para celebrar.
¿Y yo? Aplaudí, me alegré, y seguí con mi vida. Total, hay que saber darle al progresismo. Ya habrá tiempo para celebrar.
Informó desde el lugar de los hechos, en Umbingelelolandia, Apio Vera.
Chile le ganó a Suiza. Muchos lo vimos en HD. Y si está en HD, es porque es Hi-Fi. Porque lo Hi-Fi, ya no es Sci-Fi. Si no me creen, conéctense a la Wi-Fi y busquen en el HTTP de la Web 2.0 de Gogle. En Lloutuve también está.
Es algo dantesco, así como el 27-F, que afectó a los cascos históricos de los centros neurálgicos de la nación. Esos que se saturan con el tránsito vehicular, con el material particulado y con la contaminación visual.
Habia espectación en la calle, en las casas, en los medios, en Faceboc, en Potolog, en Mesenyer y en Tuiter.
Pero ahí estaban. Los once guerreros de "el loco", enfrentando a los helvéticos. Hubo mucho fútbol, pero faltó un poco de fútbol tambien. Se vió la llegada y el contragolpe de los delanteros, digamos. El remate de Mark, y el pitazo final.
La hinchada estaba feliz; se abrazaban unos con otros, la fanaticada, los corresponsales, los enviados especiales, y los expertos también, por qué no. Y los que no estaban cerca, se llamaban. Sacaban sus 3G, 4G, 5G, Touch, Ipad, Ipod, Iphone, Ifake y cuantodiablo.
Algunos más nerds ya editaban las diversas Wikipedias en la internet, y se mandaban SMS con MMS y SMMMS para celebrar.
¿Y yo? Aplaudí, me alegré, y seguí con mi vida. Total, hay que saber darle al progresismo. Ya habrá tiempo para celebrar.
Informó desde el lugar de los hechos, en Umbingelelolandia, Apio Vera.
miércoles, 9 de junio de 2010
Un gran salto
Me di cuenta yo tenía el control del mundo. Todo a mi al rededor estaba mi servicio y con sólo desearlo, todo lo que quisiera alguna vez, aparecería ante mi.
Di un salto, con una fuerza que jamás antes había sentido, golpeando potentemente en el duro suelo de concreto, dejando incluso trizaduras en la antes sólida superficie. Y vi cómo la cúpula del edificio en que me encontraba, se alejaba rápidamente. Me desplazaba por el cielo, volaba, libre de la gravedad, de las ataduras mundanas que nos provee la tierra, hacia el cielo, un cielo que parecía más azul que nunca.
Vi el cielo, vi las nubes. Vi a los hombres y mujeres que transitaban por las veredas con sus preocupaciones tan irrelevantes. Vi las casa, los edificios, las montañas. El sol, que se preparaba para esconderse y brillaba aún con radiante esplendor. Mi sombra se proyectaba en la calle, unos 200 metros más abajo, y yo seguía elevándome, sabiendo que nunca podría llegar tan alto como mi mente estaba en esos momentos.
Y como todo en la existencia, llegó a su fin de repente. La gravedad lanzó sus largos brazos, y sujetándome los tobillos, me haló, frenando no sólo mi ascenso, si no mis sueños de libertad.
Comencé a caer lentamente. Poco a poco el viento dejó de acariciar mis mejillas, y empezó a atacarlas, con furia desatada. La rapidez iba en aumento, por lo que, poniendo la mente en la tierra, calculé mi caída hacia un edificio cercano.
El ruido que se generó ante el impacto de mi caída al concreto se oyó estruendosamente a kilómetros de distancia. Sonó como si un gigante, con un martillo del tamaño de un barco, hubiese golpeado una gran montaña. Como un meterorito, mi aterrizaje dejo un cráter que expuso las vigas, ocultas dentro del concreto.
Una vez disipada la niebla generada por el impacto, volví a preocuparme de mi. Trate de sentir. ¿Algún hueso roto? ¿Dolor? ¿Sangre? Nada. Abrí los ojos, y miré mi cuerpo. Parecía que nada hubiera pasado, que nunca hubiese dado ese gran salto, como si estuviera con la tranquilidad de una tarde de domingo, sentado mirando el atardecer.
Y me di cuenta que había algo mejor que la libertad eterna. Que bajar siempre me daría la oportunidad de volver a subir, haciendo de cada salto una experiencia en la cual intentaría llegar más y más alto.
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