viernes, 30 de enero de 2009

Fugaz

Existe un maravilloso momento en nuestras vidas que ocurre casi todos los días. Bueno, al menos ocurre en la mía; es decir, estoy un 99.9% seguro de que a todos les pasa, es sólo que no sé si para tí sea maravilloso. Tal vez sea aterrador, o te sea indiferente.

Hablo del momento en que uno despierta.
No contemos esas ocasiones en que tu perro se subió a tu cama de improviso, o cuando te lanzan agua o algun objeto. O cuando uno de tus padres te grita por algo que olvidaste hacer. O algo que hiciste. O que harás pronto. La verdad es que a uno generalmente lo retan por eventos ubicados en casi toda las conjugaciones verbales temporales posibles.
No. Yo hablo de esa mañana que es perfecta por unos instantes, sólo porque sientes que dormiste y que descansaste, o tal vez porque soñaste algo agradable y bonito. Aunque también podría ser algo agradable y feo... Sí, creo que también sirve.

A riesgo de echarme encima a los sabios de la ortografía y de la sicología, defino ese momento como: "cuando mi consciencia vuelve a mi cuerpo". ¿Eso significa que alguna vez lo dejó? Tal vez. No hago viajes astrales, el viaje más lejano que haría estando dormido o medio dormido sería al baño. Pero esa la sensación que me queda: que volví.

En ese momento vas paso a paso haciendo un POST (talla computina). Tu cerebro empieza a detectar que tienes brazos y piernas (o en caso correspondiente, que no tienes) y hace los ajustes necesarios. Ajusta las conexiones visuales para que cuando abras los ojos no veas arte moderno, si no tu habitación... o la de quien quiera que sea el dueño de la casa donde te quedaste a dormir =S.

Te estiras, y te quejas. Aún no tienes la capacidad mental suficiente, pero sabes que si lo pensaras, en ese preciso momento, no sabrías quien eres, ni donde estás. Pero no te importaría tampoco. En ese momento feliz sólo importas tu y el placer que sientes. No existe nadie ni nada más.

Dependiendo del día, este momento dura en mi entre fracciones de 1 segundo, hasta unos 5 segundos. Tal vez más en otra gente, ya que a muchas personas les pides o preguntas cosas y luego siguen durmiendo sin recordar nada. Quizas prolongan el momento...o retroceden a las fases anteriores del sueño, no sé.

La verdad es que, para mí, ese momento no justifica el ánimo que tenga, ni mucho menos la vida en sí. Ni siquiera justifica un miserable día. Creo no es más que un roce con la felicidad irracional, que no es sino un horizonte en nuestra existencia. Un horizonte tan necesario como esquivo. Un norte (porque el sur ya lo tengo). Una sensación pasajera y temporal.
Un momento fugaz. Nada más.

Momentos menos fugaces, y mas duraderos. Eso busco.

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