jueves, 23 de abril de 2009

El sentido de leer

Me encantaría poder decir que soy bueno para leer. Creo que es una afición que habla muy bien de una persona. Pero la realidad es diferente. He leído muy pocos libros de forma voluntaria en mi vida.

Normalmente solía escuchar que leer es cultura. Pero pensé entonces...¿leer el envoltorio de un chocolate sería cultura?
Mi profesora de historia del colegio nos dijo que cultura era "toda manifestación del hombre". Es decir, que si un tipo tira un escupo al piso, es su cultura. Por lo tanto la incultura no existiría.
Creo que todo eso no hizo más que confundirme. Más adelante me convencí que lo único real es lo que aún no sale de tu mente, ya que al verbalizarlo se pierde forma y contenido, en unos idiomas más que otros, pero se pierde al fin y al cabo. Así que a final de cuentas, leer terminó siendo para mí, el conocer parte de la visión de otros. Tal como una película, pero forzándote a hacerte tus propias imágenes mentales.

A propósito del colegio y la lectura... debo culpar a mi colegio de que no me guste la lectura.
Bueno, no sé puntualmente si es culpa del plan ministerial de estudios, del colegio o de los profes, pero la cosa es que el 90% de los libros que nos hicieron leer eran una tortura.
Supongo que los odiaba porque me mostraban realidades que no me interesan, o la mostraban de forma muy parcial, o era descrita con lenguaje que para mí resultaba confuso.
Claro que hubo casos de obras que a mis pares les encantaban, y a mi no me hicieron mucha gracia, como El Hobbit. O Cien Años de Soledad, considerado por muchos una obra maestra, mientras que para mí solo fue un gran confusión sobre la genelogía de los personajes, y nunca llegué realmente a interesarme en la trama. A veces, con el sólo hecho de abrir un viejo y amarillento libraco, y oler su esencia a polvo, ya me bajaba la lata.

Por otra parte recuerdo haber disfrutado mucho Los Miserables de Victor Hugo, y un par de libros más cuyo nombre no recuerdo (lo que demuestra que, aunque agradables, no resultaron trascendentes para mí).
Sin embargo, a veces atribuyo el aprecio por un libro al momento en que lo leí. No sé, tal vez no tenía nada mejor que hacer y lo leí con tiempo, y no a la fuerza, apurado el último día antes de la prueba (jajaja). O simplemente estaba de buen ánimo. ¿Puede ser que seamos tan volubles?
Luego del colegio lo único que leí fue Harry Potter. Motivado por la película claro. ¿Será que no soy capaz de leer verdadera literatura "adulta", y valorar un libro por su propio peso?

He llegado a pensar que el tema va en que soy más sensorial de lo que pensaba. No me basta tocar un libro, ver letras y visualizar mentalmente la historias. De hecho, siempre lo que más echo de menos en un libro con respecto a una película es la música y el sonido, que es la herramienta más efectiva para envolverme en una trama. Me di cuenta que cuando leo, hago escenas mentales del texto, con efectos sonoros, ángulos de cámara y toda la cosa, lo cual de hecho se convirtió en la mejor manera que tengo para memorizar un texto.

No rechazo los libros. Pero ojalá leer fuera de por sí una idea placencera en mi mente.
Siento lo que siento cuando me siento a leer.

2 comentarios:

Juan Varela Muñoz dijo...

Mark,

Al menos lograste leer un libro con letras, mientras que algunos con suerte les alcanzó para La Papaya o El Quirquincho.

Saludos

Anónimo dijo...

Hola Mark, ciertamente muchas veces las escuelas no incentivan al joven a leer, a interesarse por la lectura. Sin embargo, va más allá de eso, es buscar en uno mismo que te gusta realmente leer, pues el leer no es malo, al contrario, es cuestión de buscar que género de lectura te gusta o te entretiene, muchas veces un buen titulo llama poderosamente la atención, y cuando comienzas a leer el libro resultó ser todo lo contario al entusiasmo.
Considero, que no es muy bueno enraizarse tanto en las computadoras, la vida ofrece otras alternativas, el hacer paseos con tus amigos a lugares históricos, por solo nombrar un ejemplo.